El mate de madera es un objeto noble y vivo. Fabricado a partir de maderas como el palo santo o el algarrobo, ofrece una experiencia gustativa única. Pero para que te acompañe durante años, un mantenimiento regular es indispensable. Aquí tienes el consejo de mantenimiento imprescindible a adoptar después de cada uso.
El secado: la etapa que nunca debes descuidar Después de saborear tu yerba mate, es tentador dejar el mate a un lado… ¡pero cuidado! La humedad es el enemigo número uno de la madera. Puede provocar grietas, moho o alterar el sabor de tus próximas infusiones.
El buen hábito:
- Vacía inmediatamente la yerba mate usada.
- Enjuaga con agua tibia (sin jabón) para no impregnar la madera.
- Seca el interior con un paño limpio o papel de cocina.
- Deja secar al aire libre, con la boca hacia arriba, en un lugar seco y bien ventilado.
Truco: evita dejar tu mate boca abajo, ya que el agua podría filtrarse bajo la virola metálica y provocar que se despegue.
Bonus: nutrir la madera de vez en cuando Cada 2 o 3 meses, aplica una fina capa de aceite vegetal alimentario (como aceite de coco o de girasol) en el interior del mate. Esto permite preservar la elasticidad de la madera y evitar las microgrietas.
Conclusión: Un simple gesto de secado bien hecho es la garantía de un mate de madera sano, duradero y siempre listo para acompañar tus momentos de relax.
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